El sexo no quema muchas calorías, pero puede ofrecerte muchos otros beneficios para la salud y la forma física

El sexo no quema muchas calorías, pero puede ofrecerte muchos otros beneficios para la salud y la forma física

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Aunque durante el acto sexual podemos contraer muchos músculos, acelerar nuestras pulsaciones y sudar en gran medida, la realidad es que el sexo no quema muchas calorías, sin embargo, puede ofrecerte muchos otros beneficios para la salud y la forma física.

Las calorías que se queman teniendo sexo

El gasto calórico es considerablemente variable de una persona a otra, pues está influenciado por muchos aspectos: porcentaje de grasa y músculo, ambiente y condiciones externas, temperatura y otros.

Aun así, un estudio publicado en 2013 señala que durante las relaciones sexuales podemos quemar similar cantidad de calorías que caminando a ritmo moderado, lo cual se traduciría en un acto sexual de sólo 6 minutos de duración en 21 Kcal gastadas, una ínfima cantidad si pensamos que sólo un caramelo tiene esa cantidad de energía.

Por otro lado, investigadores canadienses estimaron un gasto calórico superior del acto sexual que rondaba las 100 Kcal en hombres y las 70 Kcal en mujeres, sin embargo, el estudio se realizó con jóvenes de una edad promedio de 22 años que se sabe, tienen un metabolismo más activo y más músculo, por lo que queman más calorías que una persona de más de 30 años.

Becca Tapert 357529 Unsplash

Aun así, todas las investigaciones apuntan a un gasto calórico no muy elevado, por lo que aunque lo hemos pensado muchas veces, tener sexo para adelgazar puede no ser el recurso más efectivo, ya que el sexo no quema tantas calorías como pensamos.

Los muchos otros beneficios del sexo

Aunque el sexo no quema muchas calorías, es claro que resulta conveniente dedicar unos minutos a tener relaciones con nuestra pareja que mirar televisión y este cambio sí puede representar una modificación considerable en el gasto calórico habitual.

Pero independientemente de las calorías que nos permite quemar o no el acto sexual, debemos saber que tener una vida sexual activa conlleva muchos otros beneficios, frecuentemente desconocidos:

  • Favorece la liberación de endorfinas y oxitocina según ha comprobado un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior, hormonas responsables de que el sexo nos resulte placentero y que al mismo tiempo, refuerzan la autoconfianza y elevan el autoestima tal como lo hace el ejercicio que induce la liberación de similares hormonas.
  • Beneficia el funcionamiento de órganos sexuales y promueve la fertilidad, ya que como señala una investigación publicada en 2007, en el hombre se mantiene la morfología de los espermatozoides y el volumen del semen en niveles normales con el sexo regular y en la mujer, se contrarresta la atrofia vaginal en mujeres posmenopáusicas y se promueve la ovulación o lo que es igual, la fertilidad.
  • Ayuda a dormir mejor como nos cuentan nuestros compañeros de Vitónica, debido a la liberación de diferentes hormonas que nos relajan y favorecen la conciliación del sueño. En este sentido, el sexo regular puede ayudarnos a lograr una buena forma física y a proteger la salud por propiciar el buen descanso nocturno.


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  • Estimula la liberación de testosterona como señalan expertos para la revista científica Sexual Medicine, una hormona que puede ayudarnos de muchas formas a mantenernos en forma: conservar e incrementar masa muscular, perder grasa o mantener la grasa corporal en niveles adecuados, incrementar el rendimiento físico, entre otros.
  • Ayuda a controlar y reducir el estrés, ya que como señala un estudio publicado en 2006 la actividad sexual mejora la respuesta al estrés y así, favorece su disminución y control de manera positiva. Si consideramos que el estrés puede hacernos engordar, en este sentido sí el sexo podría contribuir a perder peso.
  • Demanda el trabajo de diferentes músculos del cuerpo, como señala un estudio de la revista Urology ya que durante la actividad sexual no sólo se contraen músculos del suelo pélvico y de los genitales sino también, piernas, abdomen, lumbares y otros dependiendo de las particularidades del acto sexual propiamente dicho.

Bibliografía consultada | N Engl J Med 2013; 368:446-454 DOI: 10.1056/NEJMsa1208051; PlosOne, October 24, 2013https://doi.org/10.1371/journal.pone.0079342; Archives of Sexual Behavior, February 1994, Volume 23, Issue 1, pp 59–79; Sexual and Relationship Therapy, Volume 22, 2007 - Issue 1; The Journal of Sexual Medicine, Volume6, Issue10, October 2009, Pages 2640-2648; Biological Psychology, Volume 71, Issue 2, February 2006, Pages 214-222; Urology, April 1982Volume 19, Issue 4, Pages 341–350.
Imagen | iStock y Unsplash

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